Faulkner y sus consejos

Escrito por: Belen

6 de Enero del 2009

Un escritor indecible por su talento, por su magnánimo encanto puesto en el empleo del verbo, William Faulkner. Y aquí algo que me parece muy interesante de citar, ya que en una de las entrevistas por él dadas, se refirió al oficio de ser escritor. Un muy buen texto para quienes quieren ser escritores, y gustan de tomarlo como referencia, o bien para aquellos que sólo gustan tomarlo de referencia.

“—¿Existe alguna fórmula que sea posible seguir para ser un buen novelista?
—99% de talento… 99% de disciplina… 99% de trabajo. El novelista nunca debe sentirse satisfecho con lo que hace. Lo que se hace nunca es tan bueno como podría ser. Siempre hay que soñar y apuntar más alto de lo que uno puede apuntar. No preocuparse por ser mejor que sus contemporáneos o sus predecesores. Tratar de ser mejor que uno mismo. Un artista es una criatura impulsada por demonios. No sabe por qué ellos lo escogen y generalmente está demasiado ocupado para preguntárselo. Es completamente amoral en el sentido de que será capaz de robar, tomar prestado, mendigar o despojar a cualquiera y a todo el mundo con tal de realizar la obra.
—¿Quiere usted decir que el artista debe ser completamente despiadado?
—El artista es responsable sólo ante su obra. Será completamente despiadado si es un buen artista. Tiene un sueño, y ese sueño lo angustia tanto que debe librarse de él. Hasta entonces no tiene paz. Lo echa todo por la borda: el honor, el orgullo, la decencia, la seguridad, la felicidad, todo, con tal de escribir el libro. Si un artista tiene que robarle a su madre, no vacilará en hacerlo…
—Entonces la falta de seguridad, de felicidad, honor, etcétera, ¿sería un factor importante en la capacidad creadora del artista?
—No. Esas cosas sólo son importantes para su paz y su contento, y el arte no tiene nada que ver con la paz y el contento.
—Entonces, ¿cuál sería el mejor ambiente para un escritor?
—El arte tampoco tiene nada que ver con el ambiente; no le importa dónde está. Si usted se refiere a mí, el mejor empleo que jamás me ofrecieron fue el de administrador de un burdel. En mi opinión, ese es el mejor ambiente en que un artista puede trabajar. Goza de una perfecta libertad económica, está libre del temor y del hambre, dispone de un techo sobre su cabeza y no tiene nada qué hacer excepto llevar unas pocas cuentas sencillas e ir a pagarle una vez al mes a la policía local. El lugar está tranquilo durante la mañana, que es la mejor parte del día para trabajar. En las noches hay la suficiente actividad social como para que el artista no se aburra, si no le importa participar en ella; el trabajo da cierta posición social; no tiene nada qué hacer porque la encargada lleva los libros; todas las empleadas de la casa son mujeres, que lo tratarán con respeto y le dirán “señor”. Todos los contrabandistas de licores de la localidad también le dirán “señor”. Y él podrá tutearse con los policías. De modo, pues que el único ambiente que el artista necesita es toda la paz, toda la soledad y todo el placer que pueda obtener a un precio que no sea demasiado elevado. Un mal ambiente sólo le hará subir la presión sanguínea, al hacerle pasar más tiempo sintiéndose frustrado o indignado. Mi propia experiencia me ha enseñado que los instrumentos que necesito para mi oficio son papel, tabaco, comida y un poco de whisky.
—Usted mencionó la libertad económica. ¿La necesita el escritor?
—No. El escritor no necesita libertad económica. Todo lo que necesita es un lápiz y un poco de papel. Que yo sepa nunca se ha escrito nada bueno como consecuencia de aceptar dinero regalado. El buen escritor nunca recurre a una fundación. Está demasiado ocupado escribiendo algo. Si no es bueno de veras, se engaña diciéndose que carece de tiempo o de libertad económica. El buen arte puede ser producido por ladrones, contrabandistas de licores o cuatreros. La gente realmente teme descubrir exactamente cuántas penurias y pobreza es capaz de soportar. Y a todos les asusta descubrir cuán duros pueden ser. Nada puede destruir al buen escritor. Lo único que puede alterar al buen escritor es la muerte. Los que son buenos no se preocupan por tener éxito o por hacerse ricos. El éxito es femenino e igual que una mujer: si uno se le humilla, le pasa por encima. De modo, pues, que la mejor manera de tratarla es mostrándole el puño. Entonces tal vez la que se humille será ella.
—¿Trabajar para el cine es perjudicial para su propia obra de escritor?
—Nada puede perjudicar la obra de un hombre si éste es un escritor de primera, nada podrá ayudarlo mucho. El problema no existe si el escritor no es de primera, porque ya habrá vendido su alma por una piscina.
—Usted dice que el escritor debe transigir cuando trabaja para el cine. ¿Y en cuanto a su propia obra? ¿Tiene alguna obligación con el lector?
—Su obligación es hacer su obra lo mejor que pueda hacerla; cualquier obligación que le quede después de eso, puede gastarla como le venga la gana. Yo, por mi parte, estoy demasiado ocupado para preocuparme por el público. No tengo tiempo para pensar quién me lee. No me interesa la opinión de Juan Lector sobre mi obra ni sobre la de cualquier otro escritor. La norma que tengo que cumplir es la mía, y esa es la que me hace sentir como me siento cuando leo La tentación de Saint Antoine o el Antiguo Testamento. Me hace sentir bien, del mismo modo que observar un pájaro me hace sentir bien. Si reencarnara, sabe usted, me gustaría volver a vivir como un zopilote. Nadie lo odia, ni lo envidia, ni lo quiere, ni lo necesita. Nadie se mete con él, nunca está en peligro y puede comer cualquier cosa.
—¿Qué técnica utiliza para cumplir su norma?
—Si el escritor está interesado en la técnica, más le vale dedicarse a la cirugía o a colocar ladrillos. Para escribir una obra no hay ningún recurso mecánico, ningún atajo. El escritor joven que siga una teoría es un tonto. Uno tiene que enseñarse por medio de sus propios errores; la gente sólo aprende a través del error. El buen artista cree que nadie sabe lo bastante para darle consejos. tiene una vanidad suprema. No importa cuánto admire al escritor viejo, quiere superarlo.
—Entonces, ¿usted niega la validez de la técnica?
—De ninguna manera. Algunas veces la técnica arremete y se apodera del sueño antes que el propio escritor pueda aprehenderlo. Eso es tour de force y la obra terminada es simplemente cuestión de juntar bien los ladrillos, puesto que el escritor probablemente conoce cada una de las palabras que va a usar hasta el fin de la obra antes de escribir la primera. Eso sucedió con Mientras agonizo. No fue fácil. Ningún trabajo honrado lo es. Fue sencillo en cuanto que todo el material estaba ya a la mano. La composición de la obra me llevó sólo unas seis semanas en el tiempo libre que me dejaba un empleo de doce horas al día haciendo trabajo manual. Sencillamente me imaginé un grupo de personas y las sometí a las catástrofes naturales universales, que son la inundación y el fuego, con una motivación natural simple que le diera dirección a su desarrollo. Pero cuando la técnica no interviene, escribir es también más fácil en otro sentido. Porque en mi caso siempre hay un punto en el libro en el que los propios personajes se levantan y toman el mando y completan el trabajo. Eso sucede, digamos, alrededor de la página 275. Claro está que yo no sé lo que sucedería si terminara el libro en la página 274. La cualidad que un artista debe poseer es la objetividad al juzgar su obra, más la honradez y el valor de no engañarse al respecto. Puesto que ninguna de mis obras ha satisfecho mis propias normas, debo juzgarlas sobre la base de aquélla que me causó la mayor aflicción y angustia del mismo modo que la madre ama al hijo que se convirtió en ladrón o asesino más que al que se convirtió en sacerdote.
(…)
—¿Qué porción de sus obras se basan en la experiencia personal?
—No sabría decirlo. Nunca he hecho la cuenta, porque la “porción” no tiene importancia. Un escritor necesita tres cosas: experiencia, observación e imaginación. Cualesquiera dos de ellas, y a veces una puede suplir la falta de las otras dos. En mi caso, una historia generalmente comienza con una sola idea, un solo recuerdo o una sola imagen mental. La composición de la historia es simplemente cuestión de trabajar hasta el momento de explicar por qué ocurrió la historia o qué otras cosas hizo ocurrir a continuación. Un escritor trata de crear personas creíbles en situaciones conmovedoras creíbles de la manera más conmovedora que pueda. Obviamente, debe utilizar, como uno de sus instrumentos, el ambiente que conoce. Yo diría que la música es el medio más fácil de expresarse, puesto que fue el primero que se produjo en la experiencia y en la historia del hombre. Pero puesto que mi talento reside en las palabras, debo tratar de expresar torpemente en palabras lo que la música pura habría expresado mejor. Es decir, que la música lo expresaría mejor y más simplemente, pero yo prefiero usar palabras, del mismo modo que prefiero leer a escuchar. Prefiero el silencio al sonido, y la imagen producida por las palabras ocurre en el silencio. Es decir, que el trueno y la música de la prosa tienen lugar en el silencio.
—Usted dijo que la experiencia, la observación y la imaginación son importantes para el escritor. ¿Incluiría usted la inspiración?
—Yo no sé nada sobre la inspiración, porque no sé lo que es eso. La he oído mencionar, pero nunca la he visto.
—Se dice que usted como escritor está obsesionado por la violencia.
—Eso es como decir que el carpintero está obsesionado con su martillo. La violencia es simplemente una de las herramientas del carpintero (sic). El escritor, al igual que el carpintero, no puede construir con una sola herramienta.
—¿Puede usted decir cómo empezó su carrera de escritor?
—Yo vivía en Nueva Orleáns, trabajando en lo que fuera necesario para ganar un poco de dinero de vez en cuando. Conocí a Sherwood Anderson. Por las tardes solíamos caminar por la ciudad y hablar con la gente. Por las noches volvíamos a reunirnos y nos tomábamos una o dos botellas mientras él hablaba y yo escuchaba. Antes del mediodía nunca lo veía. Él estaba encerrado, escribiendo. Al día siguiente volvíamos a hacer lo mismo. Yo decidí que si esa era la vida de un escritor, entonces eso era lo mío y me puse a escribir mi primer libro. En seguida descubrí que escribir era una ocupación divertida. Incluso me olvidé de que no había visto al señor Anderson durante tres semanas, hasta que él tocó a mi puerta —era la primera vez que venía a verme— y me preguntó: “¿Qué sucede? ¿Está usted enojado conmigo?”. Le dije que estaba escribiendo un libro. El dijo: “Dios mío”, y se fue. Cuando terminé el libro, La paga de los soldados, me encontré con la señora Anderson en la calle. Me preguntó cómo iba el libro y le dije que ya lo había terminado. Ella me dijo: “Sherwood dice que está dispuesto a hacer un trato con usted. Si usted no le pide que lea los originales. él le dirá a su editor que acepte el libro”. Yo le dije “trato hecho”, y así fue como me hice escritor.
—¿Qué tipo de trabajo hacía usted para ganar ese “poco dinero de vez en cuando”?
—Lo que se presentara. Yo podía hacer un poco de casi cualquier cosa: manejar lanchas, pintar casas, pilotar aviones. Nunca necesitábamos mucho dinero porque entonces la vida era barata en Nueva Orleáns, y todo lo que quería era un lugar donde dormir, un poco de comida, tabaco y whisky. Había muchas cosas que yo podía hacer durante dos o tres días a fin de ganar suficiente dinero para vivir el resto del mes. Yo soy, por temperamento, un vagabundo y un golfo. El dinero no me interesa tanto como para forzarme a trabajar para ganarlo. En mi opinión, es una vergüenza que haya tanto trabajo en el mundo. Una de las cosas más tristes es que lo único que un hombre puede hacer durante ocho horas, día tras día, es trabajar. No se puede comer ocho horas, ni beber ocho horas diarias, ni hacer el amor ocho horas… lo único que se puede hacer durante ocho horas es trabajar. Y esa es la razón de que el hombre se haga tan desdichado e infeliz a sí mismo y a todos los demás.
—Usted debe sentirse en deuda con Sherwood Anderson, pero, ¿qué juicio le merece como escritor?
—Él fue el padre de mi generación de escritores norteamericanos y de la tradición literaria norteamericana que nuestros sucesores llevarán adelante. Anderson nunca ha sido valorado como se merece. Dreiser es su hermano mayor y Mark Twain el padre de ambos.
—Y, ¿en cuanto a los escritores europeos de ese período?
—Los dos grandes hombres de mi tiempo fueron Mann y Joyce. Uno debe acercarse al Ulysses de Joyce como el bautista analfabeto al Antiguo Testamento: con fe.
—¿Lee usted a sus contemporáneos?
—No; los libros que leo son los que conocí y amé cuando era joven y a los que vuelvo como se vuelve a los viejos amigos: El Antiguo Testamento, Dickens, Conrad, Cervantes… leo el Quijote todos los años, como algunas personas leen la Biblia. Flaubert, Balzac —éste último creó un mundo propio intacto, una corriente sanguínea que fluye a lo largo de veinte libros—, Dostoyevsky, Tolstoy, Shakespeare. Leo a Melville ocasionalmente y entre los poetas a Marlowe, Campion, Jonson, Herrik, Donne, Keats y Shelley. Todavía leo a Housman. He leído estos libros tantas veces que no siempre empiezo en la primera página para seguir leyendo hasta el final. Sólo leo una escena, o algo sobre un personaje, del mismo modo que uno se encuentra con un amigo y conversa con él durante unos minutos.
—¿Y Freud?
—Todo el mundo hablaba de Freud cuando yo vivía en Nueva Orleáns, pero nunca lo he leído. Shakespeare tampoco lo leyó y dudo que Melville lo haya hecho, y estoy seguro de que Moby Dick tampoco.
—¿Lee usted novelas policíacas?
—Leo a Simenon porque me recuerda algo de Chéjov.
—¿Y sus personajes favoritos?
—Mis personajes favoritos son Sarah Gamp: una mujer cruel y despiadada, una borracha oportunista, indigna de confianza, en la mayor parte de su carácter era mala, pero cuando menos era un carácter; la señora Harris, Falstaf, el Príncipe Hall, don Quijote y Sancho, por supuesto. A lady Macbeth siempre la admiro. Y a Bottom, Ofelia y Mercucio. Este último y la señora Gamp se enfrentaron con la vida, no pidieron favores, no gimotearon. Huckleberry Finn, por supuesto, y Jim. Tom Sawyer nunca me gustó mucho: un mentecato. Ah, bueno, y me gusta Sut Logingood, de un libro escrito por George Harris en 1840 o 1850 en las montañas de Tennesse. Lovingood no se hacía ilusiones consigo mismo, hacía lo mejor que podía; en ciertas ocasiones era un cobarde y sabía que lo era y no se avergonzaba; nunca culpaba a nadie por sus desgracias y nunca maldecía a Dios por ellas.
—Y, ¿en cuanto a la función de los críticos?
—El artista no tiene tiempo para escuchar a los críticos. Los que quieren ser escritores leen las críticas, los que quieren escribir no tienen tiempo para leerlas. El crítico también está tratando de decir: “Yo pasé por aquí”. La finalidad de su función no es el artista mismo. El artista está un peldaño por encima del crítico, porque el artista escribe algo que moverá al crítico. El crítico escribe algo que moverá a todo el mundo menos al artista.
—Entonces, ¿usted nunca siente la necesidad de discutir sobre su obra con alguien?
—No; estoy demasiado ocupado escribiéndola. Mi obra tiene que complacerme a mí, y si me complace entonces no tengo necesidad de hablar sobre ella. Si no me complace, hablar sobre ella no la hará mejor, puesto que lo único que podrá mejorarla será trabajar más en ella. Yo no soy un literato; sólo soy un escritor. No me da gusto hablar de los problemas del oficio.
—Los críticos sostienen que las relaciones familiares son centrales en sus novelas.
—Esa es una opinión y, como ya le dije, yo no leo a los críticos. Dudo que un hombre que está tratando de escribir sobre la gente esté más interesado en sus relaciones familiares que en la forma de sus narices, a menos que ello sea necesario para ayudar al desarrollo de la historia. Si el escritor se concentra en lo que sí necesita interesarse, que es la verdad y el corazón humano, no le quedará mucho tiempo para otras cosas, como las ideas y hechos tales como la forma de las narices o las relaciones familiares, puesto que en mi opinión las ideas y los hechos tienen muy poca relación con la verdad.
—Los críticos también sugieren que sus personajes nunca eligen conscientemente entre el bien y el mal.
—A la vida no le interesa el bien y el mal. Don Quijote elegía constantemente entre el bien y el mal, pero elegía en su estado de sueño. Estaba loco. Entraba en la realidad sólo cuando estaba tan ocupado bregando con la gente que no tenía tiempo para distinguir entre el bien y el mal. Puesto que los seres humanos sólo existen en la vida, tienen que dedicar su tiempo simplemente a estar vivos. La vida es movimiento y el movimiento tiene que ver con lo que hace moverse al hombre, que es la ambición, el poder, el placer. El tiempo que un hombre puede dedicarle a la moralidad, tiene que quitárselo forzosamente al movimiento del que él mismo es parte. Está obligado a elegir entre el bien y el mal tarde o temprano, porque la conciencia moral se lo exige a fin de que pueda vivir consigo mismo el día de mañana. Su conciencia moral es la maldición que tiene que aceptar de los dioses para obtener de éstos el derecho a soñar.
—¿Podría usted explicar mejor lo que entiende por movimiento en relación con el artista?
—La finalidad de todo artista es detener el movimiento que es la vida, por medios artificiales y mantenerlo fijo de suerte que cien años después, cuando un extraño lo contemple, vuelva a moverse en virtud de qué es la vida. Puesto que el hombre es mortal, la única inmortalidad que le es posible es dejar tras de sí algo que sea inmortal porque siempre se moverá. Esa es la manera que tiene el artista de escribir “Yo estuve aquí” en el muro de la desaparición final e irrevocable que algún día tendrá que sufrir. “




Grupos en Facebook sobre bibliotecas, recopilados por bibliotecarios de la UCM

Escrito por: Álvaro Martínez Majado

5 de Enero del 2009

Los bibliotecarios de Campus de Somosaguas de la Universidad Complutense de Madrid tienen un blog, llamado biblio-polis, cuya (hasta ahora) última entrada parece como si recogiera el testigo de aquella que publicamos en Actualidad Literatura hace unos días: «Contra las hojas satinadas en los libros». En biblio-polis también han hecho una recopilación de grupos de Facebook relacionados con la lectura, pero esta vez, de forma más específica, han listado grupos de usuarios de bibliotecas.

Trasladamos aquí dicha lista y nos permitimos anexar una pequeña explicación de cada uno de ellos, basada en la propia descripción oficial que aparece en Facebook:

Es interesante comprobar de nuevo como las herramientas que las redes sociales ponen a disposición de los usuarios son utilizadas para hablar de temas relacionados con la lectura. Es destacable, por ejemplo, el uso que hace la biblioteca de la Universidad de Navarra de la plataforma de Facebook. Sus técnicos han creado una aplicación para poder consultar el catálogo, los horarios o reservar un aula de trabajo en grupo a un clic del perfil.

Captura de pantalla de la aplicación de la Universidad de Navarra en Facebook

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Las cosas que escribo

Escrito por: Belen

4 de Enero del 2009

Siendo que es ésto algo que me apasiona, sigo brindado la poesía y la prosa de quienes hoy son escritores. El título ya no se restringe sólo a quienes publican, y por eso, éste, el blog de Constancio, nos trae de la mano mucho de lo que hoy es la literatura.

Y a la vez, me gustaría que quienes poseen un blog, o saben y quieren compartir el dato de sitios donde haya autores que aún hoy no logran llegar a donde sea que quieren llegar, me avisen. Y es que no sólo para escribir aquí es que busco. Es para crecer que uno lee, y es para ser que leemos también.

Espero lo disfruten, ¡y espero comentarios! LasCosasQueEscribo

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Sobre la nueva literatura

Escrito por: Belen

3 de Enero del 2009

En éstos días, en éstos tiempos que nos invaden, que nos envuelven, que nos comprenden, la literatura ha dado un vuelco impresionante, en relación a  lo que clásicamente se consideraba como literatura.

Y es que lejos del romanticismo, de la novela histórica, de la prosa francesa (que tanto amo), hoy nos encontramos con una literatura de autor que envuelve cada una de las fascetas humanas, y cibernéticas.

Los escritores logran un alcance mundial, con sólo tener un blog o una página personal donde publicar. Y lo considero de un increíble valor, siendo que la dificultad que uno, como escritor, debe afrontar en el momento de querer publicar un trabajo acabado, es indecilbe, pero más aún cuando la idea no es publicar un libro con X contenido, sino simplemente, lograr ser leído.

Me topé con un blog muy interesante, en donde un escritor argentino se desempeña como tal. Unifica textos personales, con citas de escritores de todos los tiempos, que de alguna manera representan el color del blog con sus palabras.

Considero que hoy, el valor del hecho artístico en literatura, está en la simple llegada a aquellos que quieran, puedan, y hasta deban ser receptores del verbo. Porque, en definitiva, ¿no es el arte el mejor de los medios para decir algo?

Lo dejo a su parecer, y les convido del blog que tanto me ha extasiado en estos días. http://infimosurbanos.blogspot.com/


Paco Ibáñez canta a los poetas andaluces

Escrito por: Álvaro Martínez Majado

3 de Enero del 2009

Paco Ibáñez canta a los poetas andaluces es el descriptivo título que el cantautor ha elegido para su nuevo disco, presentado el pasado día 25 en Sevilla. En él se pueden encontrar versiones musicadas de algunas de las composiciones de Luís de Góngora, Gustavo Adolfo Béquer, Federico García Lorca, Antonio Machado, Luis Cernuda, Rafael Alberti y Fanny Rubio. También se incluye, «como poeta invitado», a Miguel Hernández, que entra en la antología no por su lugar de nacimiento sino por el lugar en el que se centra su composición Andaluces de Jaén.

Muchas de las canciones recogidas en estos dos CD que componen este álbum no son inéditas, pero, a juicio del intérprete, fueron «grabadas fogosamente», con «precipitación», «en plena juventud, en plena inexperiencia también». El ejercicio de grabarlas de nuevo, con los retoques oportunos, ha sido el paso necesario para darlas por terminadas. Asegura haber conseguido, ahora sí, «cantarlas con más sosiego; está más logrado ahora, y algunas, como “El jinete” de Lorca es como si fueran nuevas».

Este álbum, el decimotercero del autor, se puede comprar en tiendas o a través de su página web –llamada A flor de tiempo– al precio de 21,55 euros.

El programa cultural El Ojo Crítico, emitido en Radio Nacional de España, entrevistó el pasado 18 de diciembre a Paco Ibáñez a propósito de la salida al mercado de esta antología. Se puede descargar una grabación del programa u oír la entrevista, que corresponde aproximadamente a los primeros 22 minutos, a través de la web de RTVE.

Lista de canciones incluidas en el álbum

CD 1

  1. Déjame en paz, amor tirano
  2. La más bella niña
  3. Y ríase la gente
  4. Que se nos va la Pascua, mozas
  5. ¿Quién quiere un juguete?
  6. Bien puede ser, no puede ser
  7. No te pude ver
  8. Canción de jinete
  9. Córdoba
  10. La romería
  11. Pero tú has de venir
  12. Romance de la luna, luna
  13. Yo vuelvo por mis alas
  14. Mi niña se fue a la mar

CD 2

  1. Tus ojos me recuerdan
  2. Era un niño que soñaba
  3. Volverán las oscuras golondrinas
  4. Andaluces de Jaén
  5. Balada del que nunca fue a Granada
  6. Nocturno
  7. Muelle de reloj
  8. Un español habla de su tierra
  9. El prisionero
  10. El rey Almutamid

Referencias


“Las viudas de los jueves” se muda a la pantalla grande

Escrito por: Belen

2 de Enero del 2009

Marcelo Piñeyro, junto con su productora Tornasol Films, con la misma con que realizó su último trabajo, “El Método“, es que comenzaría a realizar la adaptación de la novela de Claudia Piñeyro, “Las Viudas de los Jueves”.

Libro que describe las consecuencias del corralito, ocurrido en Argentina durante la crisis del 2001, entre mujeres de la burguesía portena. Quienes protagonizan el relato, siendo que es uno coral, son mujeres de clase media-alta que viven en la zona de countries de Altos de la Cascada, alejadas de todo centro urbano. Ésta gente comparte entre sí una pretensión de riqueza, y un modo de vida que desea conservar sin importar el costo. Durante la crisis en el cambio de siglo, en el país, el estallido del corralito genera una situación de crisis económica en todos los ambientes y clases de la nación. Dentro del country, un gurpo de hombres, quienes se autodenominan “las viudas de los jueves”, se reúnen todos los jueves, lejos de las mujeres de su vida. Pero una noche, un hecho desencadena una sucesión de situaciones que descubren el desmoronamiento de una estreuctura que se creían irrompible, dentro de un país que sufre lo mismo.

El rodaje del film tendrá lugar a partir de marzo de éste nuevo año, en Buenos Aires, y en estudios españoles, Ciudad de la Luz. Gerardo Herrero, director general de la productora, tiene un convenio con éstos estudios, que lo obliga a trabajar hasta 2011, en la producción de 16 peliculas.

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El adiós a Dale Wasserman

Escrito por: Belen

1 de Enero del 2009

A los 94 años, falleció Dale Wasserman, dramaturgo estadounidense, impresionante guionista. Murió el 21 de diciembre a causa de una insuficiencia cardíaca, en su casa, según informó su esposa Martha.

Dentro de sus memorables trabajos se destaca el musical “El hombre de la mancha”, de 1972, adaptación de la novela de Cervantes, por la cual obtuvo un premio Tony. “Alguien voló sobre el nido del cuco”, de 1975, que luego sería adaptada al cine por Milos Foreman, con Jack Nicholson. Así como también trabajó en casi ochenta producciones cinematográficas, de televisión, y de teatro.

Sus inicios se remontan a Los Ángeles, en donde comenzó en la rama de la fotografía, como director de iluminación, y luego en la parte de producción. Mucho le sirvió ésta experiencia, pero que abandonó luego de decidir que debía centrarse en su principal pasión, que era la de escribir.

Una de las películas que de su puño mejor recuerdo, y más admiro, es la de Atrapado sin Salida. Wasserman escribió originalmente el guión para el teatro, la cual fue estrenada en Broadway en 1963, contando con las interpretaciones de Kirk Douglas y Joan Tetzel.

La verdad, una pérdida que el mundo del cine y del teatro habrá de lamentar.

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“Intento del prólogo al estilo de ellos, no del mío”

Escrito por: Belen

31 de Diciembre del 2008

“Ellos son todos y yo soy yo”. G.

Nada en suma. Absolutamente nada, Nada que no salfa del carril cotidiano. La vida no fluye ni incesable ni uniforme: no duermo, no trabajo, no paseo, no hojeo al azar algún libro nuevo, escribo bien o mal - seguramente mal-, con impulso y con desmayo. De rato en rato me tumbo en un diván para no mirar el cielo, añil o ceniza. ¿Y por qué no habrá de surgir de improviso lo impensado, quiero decir el poema? Trabajo noche tras noche. Lo que cae fuera de mi trabajo son dádicas de oro, las únicas estimables. Pluma en mano, pluma en las cuartillas, escribo para no suicidarme, ¿Dónde nuestro sueño de absoluto? Diluido en el afán diario. O acaso, a través de la obra, hacemos esa disolución más delicada.

El tiempo transcurre. O, más exactamente, nosotros transcurrimos. En la lejanía, cada vez más próxima, la idea de un trabajo siniestro que he de cumplir: la corrección de mis antiguos poemas. Fijar la atención en ellos equivale a volver a lo mal andado, cuando ya estoy caminando hacia otra parte, no mejor pero sí distinta. En un libro informe quiero detenerme. No sé si ese libro mío realmente me pertenece. Forzada a leer sus páginas, me parece que leo algo escrito por mí sin darme cuenta que era otra. ¿Podría escribir hoy del mismo modo? Me descontenta, siempre, leer una antigua página mía. La sensación que experimento no podría definirla con exactitud. ¡Quince años escribiendo! Desde los quince años con la pluma en la mano. Fervor, pasión, fidelidad, devoción, seguridad de que allí está la vía de salvación (¿de qué cosa?). Los años pesan sobre mis hombros. No podría yo escribir así al presente. ¿Había en esa poesía la asombrada y silenciosa desesperación de ahora? Poco importa. Todo lo que quiero es volver a reunirme con las que fui; el resto lo dejo a la ventura.

Cantidad de imágenes de muerte y de nacimiento han desaparecido. El destino de estas prosas es curioso: nacidas de la desgracia, sirven, ahora, para que otros se entretengan (o no) y se conmuevan (o no). Acaso, después de leerlas, alguien que yo sé me querrá un poquito más. Y esto sería bastante, es decir muchísimo.

(Sin fecha)

Alejandra Pizarnik

NdelP: Parte de la prosa completa de Alejandra, es éste otro de sus venturosos intentos, desgarrados intentos, por Ser. Uno no deja de sentirse también parte de ella, o sentirla parte de uno.

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Jorge Boccanera

Escrito por: Belen

31 de Diciembre del 2008

Escritor Argentino nacido en 1952, en Bahía Blanca. Periodista, ensayista y poeta, desarrolla una literatura realmente exquisita que guarda similitudes con la historia que, como latinoamericanos, nos describe.

En 1976, a causa del golpe de Estado en Argentina, se exilió un tiempo en México y luego en Costa Rica, donde realizó diversos estudios, al tiempo que desarrollaba distintos trabajos de escritura.

Ya en 1978, una vez que la democracia se restableció en su patria, volvió a la Argentina, realizando cursos académicos, y trabajos de investigación en la UNLZ (Universidad Nacional de Lomas de Zamora).

Ganó premios tales como “Casa de las Americas”, en Cuba en 1976, y el “Premio Nacional de Poesía Joven”, en México en el mismo año.

De sus trabajos escritos destacan Los espantapajaros Suicidas, en 1974; Noticias de una Mujer Cualquiera, 1976; Contraseña, en el mismo año; Poemas del tamaño de una naranja, en 1979; Música de fagot y piernas de Victoria, en 1979; Los ojos del pájaro quemado, 1980; Polvo para morder, en 1986; Sordomuda, en 1991; Zona de tolerancia, en 1998; y Bestias en un hotel de Paso, en el 2001.

Algunas de sus poesías…

EL ÁNGEL DE LA MUERTE

Oigo pasos ¿será la boca de tiznar y el navajazo
             en pleno rostro?
Así te acechan como ¿será la antorcha de otra voz
             que va sobre la tuya?
Escucho pasos y ¿será el escupitajo en la tela de
             araña de tu infancia?
Así te azuzan como ¿será la cruz al rojo en tu
             mejilla?
Oigo pasos cerca de ¿será como esos guantes
             rozando tu estación?

En la memoria hay una puerta rota.
Los sueños son distintos y el final es el mismo:
            el asesino que te besa.

ELLA

Viene despacio
       entra
tropieza con mi tos
con mi costumbre de dejar la nuca
en cualquier parte
       viene despacio
ordena mis silencios
desata las palabras necesarias
recibe la correspondencia de mis ojos
       viene despacio
a tender sus manteles de ternura
       viene despacio
apenas hecha humo para no despertarme
se abre paso entre vasos arrojados al día
        retratos de mujeres
noches de bronca y noches de ginebra
       viene despacio
con su enchape celeste subiéndose a mis mástiles
       viene despacio
       entra
se arrodilla al borde de mi alma
y junta los fragmentos de mi risa
después… se vuela azul como la tarde.

EXILIO

Un hombre enterrado en las arenas del exilio
donde se hunden sin chistar mujeres rojas y
             tiendas de lentas humaredas,
y una espada se empera y una silla en desuso.

Un hombre enterrado allí donde Tarafa ofrece
             una copa de vino, por las llamas del sol
             que lo despedazaron.
Y va a pique la mesa donde alguien escribió
moriré tal vez muy lejos de mi idioma
Y Artaud canta parado en un caballo blanco.

Entonces, ese hombre es polvo de su voz.


Un homenaje virtual a Joan Brossa

Escrito por: Álvaro Martínez Majado

31 de Diciembre del 2008

Ayer día 30 de diciembre, coincidiendo con la conmemoración del décimo aniversario su la muerte, un grupo de autores de blogs se puso de acuerdo para realizar su particular homenaje virtual a Joan Brossa: escribieron sobre él y su obra simultáneamente en distintos rincones de la red y recogieron todos los contenidos que consiguieron generar en un blog específico, creado a tal efecto. Lo llamaron Abloccedari.

Fotografía de Joan Brossa

Joan Brossa, poeta, dramaturgo, artista plástico, narrador, era un autor decididamente vanguardista. Dan cuenta de ello las siguientes palabras que provienen de una entrevista publicada en La creación artística como cuestionamiento (G. Picazo i J.M.G. Cortés, Generalitat valenciana, 1990): «Considero la investigación como un viaje a lo inconocido, una zambullida en espejo de la imaginación; por lo tanto no puedo asegurar dónde llevan mis experiencias actuales ni que pensaré yo mismo de aquí a unos años. De momento continuaré forzando los medios habituales de percepción para descubrir nuevos espacios de sensibilidad. Acepto el pasado por el hecho de que me ha traído al presente, y el futuro depende del presente. Comprendo muy bien el poeta Stephen Spender cuando dice que en la vida sólo existe “mi siempre”». «Neosurrealismo», «postsurrealismo», «conceptualización», «poema visual», «esencialidad», etcétera, son términos habituales que la crítica usa para definir su obra, y la elección de uno u otro depende fundamentalmente de si la obra de la que se está hablando se realizó en una u otra de las distintas etapas de la vida del autor.

La iniciativa del Abloccedari ha tenido bastante notoriedad, hasta tal punto que su huella se ha dejado ver por muchos de blogs literários, la mayoría escritos en catalán, aunque no solo. Incluso le han dedicado unos minutos en el informativo de la televisión pública catalana. Según la Asociación de Escritores en Lengua Catalana, han sido unos doscientos los bloggers que han participado. A modo de cierre de este homenaje, desde Abloccedari han hecho una composición, de estilo muy brossiano, en la que se pueden leer los nombres de los blogs participantes o de sus autores.

Composición del Abloccedari

Algunos ejemplos

Ejemplos de apuntes de participantes en el Abloccedari.

Referencias

Otros enlaces de interés

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